24.12.08

Feliz Navidad, one more year.

Desde el Cybernáculo, humildemente, les deseamos a todos, señoritas y caballeros, una Feliz y rápida Navidad.
Y no olviden la mejor guía para pasar estas fiestas de la mejor manera posible.
Repartan besos y arrumacos a quienes los merezcan.
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10.12.08

DK2, el otro Caballero Oscuro

Si El regreso del señor de la noche (El regreso del Caballero oscuro, Return of the dark knight), sentó las bases de la personalidad de Batman en los ochenta, de la mano del renovista Frank Miller, como un tipo muy amargado, con mucha mala leche y muy pocos amigos, ¿que cabía esperar de su secuela, más de quince años después? Pues una mala leche más potenciada aún, que viendo un mundo como el nuestro (hiperbolizado en un futuro muy parecido a nuestro presente), sale de su cueva para combatir la estupidez, la hipocresía y la banalidad elevada a modo de vida.
Aunque comercialmente concebida como una secuela (con un titulo de batalla tan logotizable como DK2), Dark Knight Strikes again no es una segunda parte. Al menos no al uso, y eso es lo que no ha sabido ver casi todo el fandom comiquero, que esperaba una repetición del primer comic de Miller con el murciélago, sin contemplar una evolución más que necesaria. Se criticó su historia, su dibujo, su color, y hasta el papel que se utilizó para su impresión, pero sin ver hacia donde iba o de donde venía.
Leyéndolo sin prejuicios, DK2 es un comic diferente y necesario, poco sutil quizás, pero que no solo cumple (entretiene y maravilla), sino que se queda flotando en tu psique mientras sale en pequeñas dosis de reflexión. No debe tomarse como una secuela, porque no lo es. El único nexo es la situación de un Batman dado por muerto, el status quo de Superman, y la ubicación temporal, tres años después de los míticos sucesos de la anterior obra de Miller. Pero el resto es nuevo, hasta la estética (más feista aún, si cabe) y el mundo en el que se desarrolla, mucho más futurista y distorsionado, gobernado por la TV y los mass media.
Los superheroes son controlados por el gobierno, y este es un mero títere de un tenebroso poder en la sombra, que se ríe de la estupidez del populacho y lo maneja a su antojo sin despeinarse. Es una distopía mediatica, reflejo de nuestros tiempos, donde solo el tipo amargado puede hacernos salir del letargo intelectual y pincharnos en el culo para luchar contra lo que nos han dicho que debe ser nuestra vida. Un basta ya que protesta a base de puñetazos en las narices.
Miller estiliza su trazo hasta convertirlo casi en un garabato (no nos equivoquemos, ya que ese garabato nace del refinamiento de un dibujo original mucho más complejo, donde el garabato es la esencia necesaria para ese instante), caricaturiza hasta la extenuación más simplificada, para desbordar la épica en unas splash pages aparentemente simples y gratuitas, pero que esconden toda la significancia del momento, la esencia del poder divino de los superheroes (como el supracoito entre el Hombre de Acero y la Amazona, sublimación de lo divino, volando lejos en el aire y ajenos a un mundo que solo les sirve como escenario para su ópera particular).
Porque curiosamente, Batman no es exactamente el protagonista, ya que aquel que sufre un verdadero vía crucis iniciatico es Superman, y gracias además a su propia hija, fruto de su relación con Wonder Woman (una amazona espartana muy milleriana), que le recordará que no vino a la tierra a obedecer ordenes de tiranos o déspotas con el control de un todo muy relativo. Y habrá espacio para practicamente todo el universo DC (algo que lo diferencia, de nuevo, muy sensiblemente de su anterior episodio, donde solo tenían cabida Batman y Superman), ya que la liberación de los superheroes es la base de esta revolución tan necesaria, con Green Arrow (evidentemente del lado del murciélago, revolucionario y extremista como solo se puede ser en la tercera edad), Flash (un clásico Barry Allen convertido en generador humano de electricidad), o Linterna Verde (más cósmico que nunca). Siempre tomando las encarnaciones clásicas de los personajes. Renovando el todo, pero siempre desde las bases más primigenias.
Si comentamos la narrativa, esta fuera de toda duda la maestría de Miller y su funcionalidad vanguardista, llevando al límite el recurso de los comentarios televisivos (como un fresco de comentaristas, opiniones y desvaríos varios), mientras el personaje principal reflexiona en off, para irrumpir brutalmente en una catarsis explosiva. Incluso cuando un elemento es sugerido para más tarde ser explicado, y el lector no sabe muy bien por donde van los tiros, no puede dejar de encadenar viñetas y dejarse llevar en un torrente estilístico propio del que domina un medio sin necesidad de imitar otros. Aquí, las posibilidades del comic están patentes y aprovechadas como pocas veces, y es donde comprobamos que, pese a todo, Frank Miller sigue siendo Frank Miller.
No se puede dudar de su comercialidad (el reclamo es indudable, aunque peligroso como finalmente ha demostrado ser), y de que el color de Lynn Varley es cuanto menos arriesgado (otra oda a lo clásico, la evolución de esos colores planos de imprenta de los primeros comics llevado al paroxismo, rozando lo estridente, pero toda una convincente declaración de intenciones), pero al igualmente que el primer Dark Kinght esta algo sobrevalorado, su continuación se infravalora indiscriminadamente.
Y ya sabemos que los extremos no son buenos para nadie.
Excepto si te llamas Batman y quieres liberar al mundo de su propia estupidez. En ese caso, bienvenido, y a dejarse los nudillos en el proceso.

27.11.08

Camisetolandia: propuesta 3

No dejemos caer en el olvido la publicidad encubierta.
Dime ahora que existe otra serie de televisión más chulona futuristicamente hablando que Futurama.
No puedes. Claro. Pues únete a la hermandad, humano apestoso.
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25.11.08

Más Batman, por favor

Claro que si, y que no decaiga.
Bruce Timm tocó techo con la serie de animación de superheroes por antonomasia, y otros después han hecho lo que han podido con el murciélago, siempre a su sombra, aunque eso sí hay que reconocerles, intentando darle un toque personal.
Con el comienzo de siglo apareció The Batman, con la estela de Batman Begins, y optando por un Batman que empezaba y cuya galería de villanos era una perversión hiperbólica y desquiciada de la galería habitual (con ese Joker con rastas y ojos de fumador de crack, santo cielo). No es la representación del gothamita que más nos entusiasme, ya que aunque tenía algún puntillo, decididamente era basurilla comparada con la de Timm.
Y ahora otra más. En este caso, tomando como base de partida The Brave and the Bold, retomando aquella cabecera de los setenta, en la que Batman compartía aventura con algún superheroe de DC de turno, y con un aspecto visual que recuerda a la reencarnación sesentera de Adan West. Que demonios, si hasta la musiquilla es un jazz acelerado que le queda que ni pintado.
Dicen que tendrá un tono más infantil, más aventura por aventura.
Pues oye, después de la excesiva seriedad del Caballero Oscuro de Nolan, este rollito me seduce. La presentación, a priori, tiene muy buen pinta, con ese perfilado grueso y ese movimiento ultra cinético. Desde aquí la esperamos con ganas y cierta aprobación preliminar. Bat-usi a go-go, folks!!
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11.11.08

Reescribiendo la historia del futuro

Ya falta menos... para bien o para mal.
Desde la revista Empire, juguetean con la promoción de la nueva versión de Star Trek, mientras los trekkers de toda la vida no sabemos si excitarnos o enfurecernos.
Contempla aquí si se trata de sacrílegos o de visionarios.

Bajas de guerra: Andrómeda de luto, Bat-usi en adagio y Mamá Africa

Con un poco de retraso, pero con el don (desafortunado) de la oportunidad, debemos recapitular varias bajas de guerra que dejan el mundo un poco más triste y feo.
Literariamente, el pasado 4 de noviembre se fue a descubrir vida en el más allá Michael Crichton, famoso por dar vida a los dinosaurios que popularizó Spielberg con Parque Jurásico, pero con una importante trayectoria literaria en la Ciencia Ficción y el Thriller tecnológico. El Best-Seller era su especialidad, y por ello la crítica solía denostarle y calificaba su prosa de mediocre, pero lo cierto es que era capaz de hacer entender al profano ciertos temas científicos de manera amena, sin perder la apariencia de seriedad y alta tecnología, y con ello meterte en la historia y engancharte con sus dosis de intriga. Con solo 66 años, el cáncer se llevó (silenciosamente) al que se formó como médico y acabo siendo uno de los autores más importantes de la Ciencia Ficción actual.
La amenaza de andrómeda, Parque Jurásico, Congo, Rescate en el tiempo, Esfera o Los devoradores de cadáveres (donde flirteó con la novela histórica en un visión realista de la leyenda de Beowulf), son algunas de sus novelas, muchas de ellas llevadas al cine con éxito.
En este medio precisamente, del que caminó de la mano en mucho de su trayectoria, produciendo muchas de sus adaptaciones, llegando a dirigir Runaway y El gran asalto al tren, y crear para televisión la serie UR (Urgencias), culpable del resurgir de series medicinales y hospitalarias.
Ahora estará contando a los querubines como podrán clonarse y viajar en el tiempo molecularmente.
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Otro que se fue con su batuta al séptimo cielo fue Neal Hefti, compositor de bandas sonoras para cine y televisión, el pasado 11 de octubre con 85 años. Aunque no te suene su nombre, has oído mil veces su obra más conocida, la sintonía de Batman en su adaptación televisiva de los sesenta, y ya solo por ello debería ir derechito al olimpo superheróico.
Aunque también tuvo una importante carrera musical como compositor e instrumentista de jazz, tocando con y para Frank Sinatra, Count Basie, Charlie Barnet o Tony Bennett.
Su himno bat-usi quedará en nuestro oídos forever and ever.
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Mas recientemente, el 9 de noviembre, nos dejó Miriam Makeba, cantante africana más conocida como Mamá África, con 76 años, al finalizar un concierto en Italia en apoyo del escritor amenazado por la Camorra Roberto Saviano. Justo al terminar de cantar, al finalizar su despedida, se desvaneció y tuvo que ser trasladada al hospital, donde falleció.
Makeba fue la primera mujer negra en ganar un premio Grammy en 1965, y era todo un símbolo contra la segregación racial. Se hizo célebre con la canción Pata Pata, basada en una danza de las chabolas de Johannesburgo, cuando el gobierno sudafricano prohibió sus discos al contraer matrimonio con Stokely Carmichael, líder de los Panteras Negras, en 1968. Vivió en EE.UU. y Europa, hasta que en 1990 Nelson Mandela la convenció para que volviera a su ciudad natal.
Estará cantándole a todos los angelitos de todos los colores que encuentre entre las nubes.

7.11.08

Mi zona me hace sangrar de risa

Vivo en un país con un gran sentido del humor. No solo somos capaces de reírnos de nosotros mismos, sino que nos partimos el ano de los demás con una soltura desmedida, sin complejos y sin importarnos los sentimientos ajenos lo más mínimo. Crueles, pero cachondos, al fin y al cabo. Y los que más, los distribuidores cinematográficos (en su vertiente medios audiovisuales para el gran público, léase DVD o Blu-Ray), que son los tipos con el humor más cabroncete que se puede uno echar a la cara. Unos que no editan la 4 Temporada de Star Trek: Enterprise porque no sabían que existía (toma moreno), o la tercera y última de Deadwood porque no debe compensar mucho, y otros con el recochineo más jacarandoso. ¿Recuerdan ustedes nuestro lamento más descarnado al contemplar la edición en USALandia de la caja de tooooooooooda la serie de Batman de Bruce Timm al completo, serie animada por excelencia? (Con foto para recordar si tienes el dedo vago para el enlace). . . Bueno, pues el otro día, ojeando ZonaDVD.com, la bañera de Nostradamus en lo que a lanzamientos audiovisuales se refiere, topo con la noticia de la edición en nuestro país del "maletín" de la serie animada en cuestión. Mi corazón da un vuelco y se para momentaneamente, hasta que veo las imágenes del pack, por llamarlo de alguna manera... . . Si esto no es sentido del humor, que paren el mundo, que yo me bajo.

5.11.08

Blueberry, los clásicos nunca mueren

Nunca sabes lo que te vas a encontrar a la vuelta de la esquina. Así como en el maravilloso mundo comiquero un día te levantas, te frotas los ojos y desalojas legañas brillantes y duras como pepitoides de oro, y ves con otros ojos lo que siempre has tenido delante de las narices.
En este caso, un clásico inamovible del comic francés como son los albumes del Teniente Blueberry, visión nada ortodoxa de dos franceses del western más mítico.
El oeste en viñetas es Blueberry.
Y más concretamente, la última saga del Blueberry más maduro, escrita y dibujada por Jean Giraud (nuestro Moebius de toda la vida), bajo los designios del ya desaparecido Jean Michel Charlier, guionista original de la serie (los primeros 23 albumes).
En esta serie, integrada por los albumes (y en este orden) Mister Blueberry, Sombras sobre Tombstone, Gerónimo el Apache, O.K. Corral y Dust (todos ellos religiosamente publicados en la piel de toro por Norma), se mete de lleno en los incidentes del célebre duelo de los hermanos Earp y Clanton, con la figura del líder apache Gerónimo, y un Blueberry contando sus vivencias a un periodista de Boston.
La historia es sencilla y fluye sin problemas, haciendo un retrato conciso y reconocible de cada personaje y dejando ir la historia por los lugares comunes que todo conocemos, con la sordidez y violencia que el entorno requiere. Entretiene a sobremanera e instruye a la par, que no es poco. Pero el dibujo va más allá. Giraud firma con su nombre real cuando trata temas terrestres y mundanos, y como Moebius cuando se zambulle en la Ciencia-Ficción (como El Incal o El garaje hermético). Pero la mano es siempre la misma, y si bien en los primeros albumes sabía diferenciar muy bien los dos estilos y había gente incluso a los que engañaba, creyendo siempre que se trataba de dos autores distintos, en esta última saga, iniciada en 1995 y finalizada diez años después, se libra de las ataduras y su mejor dibujo, suelto pero detallista, le hace lucirse como el maestro que es.
Personajes perfectamente distinguibles, un trazo seguro en una línea muy limpia y un color de lujo lo proponen como una escuela de dibujo con tapas. La narrativa sigue un esquema clásico, que sin embargo se permite romper el ritmo con inclusiones de figuras fuera de cuadro, figuras exentas que se iconizan, y escenas oníricas para los flashbacks del mítico pistolero.
Es un comic que está en todas las bibliotecas, que siempre está entre los clásicos, y que aún hoy día sigue dando razones de peso para estar donde está.
Y que no lo mueva nadie.
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(De regalo, la relación de portadas de los albumes integrantes de esta saga Blueberriesca. Para que no digais que no os regalo nada.)
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4.11.08

Mis muertes favoritas, 10

La décima ha de ser algo especial a modo de celebración de decálogo de las muertes favoritas de Cyberno del Averno. En este caso nos vamos al cine oriental y su violencia injustificada en peleas de Kung Fu y demás, variante gente de plastelina.
Y lo especial es que no sé de que película es, no tengo ni idea de la trama, protagonistas, etc. La gracia divina de YouTube nos permite disfrutar de segmentos como este sin saber nada de nada de la película en cuestión. Y ni falta que nos hace.
Pero creerme, que esta muerte merece la pena ser vista con detenimiento, sobre todo cuando uno de los contrincantes, a la desesperada, utiliza su "fuerza" interior para vencer a su contrincante.
No tiene desperdicio.

31.10.08

Axioma del día

Tony Soprano es el puto amo.
Y no pienso añadir nada más.

17.10.08

Edison y Topsy, una historia eléctrica

Thomas Alva Edison fue un tipo a tener en cuenta. Inventó numerosos aparatos (más de 1.000 patentes en vida) que hoy día consideramos imprescindibles, e incluso hoy día se mantiene una bombilla de su invención todavía encendida en uno de los museos consagrados a su persona. Pero no era ningún santo. Tenía todo un equipo de ingenieros trabajando para él, y en muchas ocasiones él solo perfeccionaba el invento y se atribuía su completa invención. En otras, directamente se apropiaba de ideas ajenas y las firmaba, sumiendo en la ruina a su creador original.
Y encima, electrocutó un elefante. Y a perros, vacas, caballos y gatos.
Y lo grabó, el muy rufián.
Topsy nació en 1875 en el circo Forepaugh, de padre elefante y madre elefanta. Su vida no fue como la de Dumbo, aunque pudiera haber similitudes en lo que ha putaditas se refiere. Su dueño le obligaba a fumar puros habanos, que no disfrutaba, así como las múltiples palizas con cadenas, maderas con clavos, y demás lindezas de principios de siglo. Todo unos pioneros de la tortura animal.
Pero Topsy tenía su genio, y llegó un punto en que decidió no seguir aguantando más, y en sus revueltas, acabó con tres "cuidadores", aplastándoles e hiriendo a tantos otros. En ese acto de autodefensa y justicia personal, Topsy no podía saber que la ley humana iba a ser tan dura y homocéntrica, y menos imaginar que iba a pasar a la historia como uno de los pocos animales ejecutados públicamente después de un veredicto oficial. Se desconoce quien fue su abogado.
Edison andaba por ahí, buscando una ocasión para demostrar uno de los usos de la corriente eléctrica, aparte de encender lucecitas, tal y como era la ejecución de condenados a muerte. Y con este caso, se le encendió la bombilla sobre su depejada cabeza. Pasó por encima de las protestas de la ASPCA (Asociación contra la crueldad contra los animales en es momento), y puso en marcha su demostración, no exenta de sentido del espectáculo.
En 1903, tras una última cena de su comida favorita, un buen cubo lleno de zanahorias, bien inyectadas de cianuro por si la cosa fallaba, se llevó a cabo su ejecución en el Zoo de Luna Park, en Coney Island. Se le colocaron una especie de zapatones de metal conectados a la fuente eléctrica, y se le administró la nada desdeñable corriente de 6.600 voltios.
La verdadera intención de Edison, aparte de freír al paquidermo, era demostrar los múltiples usos de la corriente eléctrica continua (en lo que luego fue la silla eléctrica, bien querida y rentabilizada por la sociedad norteamericana de la época) en un evento público que dejase atrás a su competidor, Nikola Tesla, que también experimentaba con los usos varios de la corriente eléctrica y su dominio, esta vez abogando por la corriente alterna.
La ejecución fue todo un éxito, con 1.500 personas como testigos, y un camarógrafo que registró el evento para la posteridad, por orden del propio Edison, involucrado también en el desarrollo de esta incipiente técnica de grabación.
El tiempo y la justicia poética puso cada cosa en su lugar, y finalmente la corriente alterna de Tesla se acabó imponiendo como estándar, perdiendo Edisón la batalla eléctrica en esta ocasión.
No tenemos constancia de que Topsy halla adquirido la categoría de martir paquidermil, aunque desde el Cybernáculo no dudamos en promoverla para tan noble causa.
Aquí abajo, la grabación en cuestión y verdadero documento histórico.
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15.10.08

Batman Año 100, una buena película

¿Como? ¿Han estrenado una nueva película del murciélago y no me he enterado? No, que no cunda. Solo es un recurso, entusiasmante en su intención, para hacer una definición sensacionalista, y sin embargo gráfica y concisa, del primer comic largo de Paul Pope con un personaje del mainstream, después de algunas historias cortas y colaboraciones en Marvel y DC. Y digo esto por el caracter global del tebeo en cuestión, su planificación gráfica y su sentido del ritmo visual y narrativo.
Con un aparente eco al Return of the dark knight de Miller (argumento que se desestabiliza a las pocas páginas al tener en común únicamente la patina de historia futurista), la historia empieza con una escena que es toda una declaración de intenciones, si bien absorve alguna referencia del medio al que muta, el cine. Un Batman desencajado que huye de una jauría de perros en una frenética carrera por los tejados de una sucia Gotham, que recuerda a la Trinity del primer Matrix o El Cuervo de Brandon Lee, aunque con el aporte del dibujo feista de Pope, realista y duramente antiglamuroso. Aquí Batman es herido como el que más, se le ven los bordes de las mangas del jersey, tiene problemas para quitarse su máscara reforzada, y utiliza unas botas realmente prácticas en la lucha contra el crimen (y sus paseos por el barro).
La acción se sitúa en 2039 (100 años después de su creación en 1939), en un estado totalitario y donde el control ferreo del estado hace que nadie sea desconocido. Algo muy poco favorable para las identidades secretas. Y es ahí donde aparece Batman, una leyenda del siglo pasado, una anomalía en el sistema, que es acusado del asesinato de un agente federal. La investigación del nieto del comisario Gordon original (el recurso tal vez más pillado por los pelos, aunque efectivo en la historia), revelará la verdad del caso, así como la identidad de este nuevo y misterioso murciélago de Gotham.
De rápida lectura y satisfacción garantizada, su historia es sencilla pero clara y con enjundia propia, y su ritmo plagado de escenas de acción bien conducidas y píldoras de información, engancha como pocos comics actualmente.
Ojalá hicieran una película tal cual, pues resultaría una muy buena película, lejos de pretensiones policíacas o realismo carentes de magia.
Paul Pope ha dado en el clavo, una vez más.
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¿Cual es tu Batman?

Pongamos que te ponen al mando de la división audiovisual de DC Comics, y tienes que decantarte por un Batman en carne y hueso (al menos hasta el día de hoy), y subirlo a los altares del iconicismo cinematográfico. No ha habido pocos, pero como todo en esta vida, El Cybernáculo se propone hacerte la vida más facil.
Con este modesto muestrario, que no por breve se deja importancias en el tintero, podrás hacerte una idea y refrescar, o tal vez descubrir, tu idea en movimiento del murcielago de Gotham. Y como todo ha de tener un orden, la cronología temporal será nuestra guía. El resto, dentro de vuestra cabeza.
Y recordar que las opiniones son como los culos. Todo el mundo tiene uno, pero a nadie le importa el de los demás... aunque eso habría que matizarlo, probablemente.
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El serial de los años cincuenta dejó un par de Batmans algo rústicos, pero al fin y al cabo hijos de su época. Se presenta el problema de la estabilidad de los cuernecitos, resuelto como buenamente se pueda, pero no se le puede negar entrega y fieltro negro. Louis Wilson y Robert Lowery fueron su rostro bajo la máscara inestable.
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Hay que romper una lanza en nombre de Adam West, un mito ya en si mismo, y culpable de que Batman cayese a los infiernos de los kistch en la turbulenta década de los sesenta. Vientos de cambio ondeaban las banderas de Gotham, y este más que nunca fue signo de su tiempo. Fiel, a su manera, al comic (con cejillas remarcadas y nariz remachada), nos hizo odiar al chico maravilla como nadie hasta entonces.

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La llegada del neogótico Tim Burton al universo batmaniaco trajó de la mano la sensibilidad ochentera y frankmillerista al celuloide de los gothamitas. Para muchos, el mejor Batman, entre ellos para el que suscribe, en las dos entregas dirigidas por el cineasta de Burbank. Hay una psicología bajo la máscara, una tortura que le lleva a hacer lo que hace, y una mirada que expresa obsesión, victimismo nada complaciente y maduro misterio en latex. Elección al principio arriesgada, Michael Keaton nos demostró que un superheroe no tiene porque pasar de 1.65 centímetros de altura. Él si que necesitaba vestirse de murcielago para imponer a los criminales.

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Y con él llegó el funky. Val Kilmer saca a ligar a Batman a la calle de la mano de Joel Schumacher, el hombre que mató a Batman, cinematográficamente hablando. Lo que no pudieron hacer mil villanos enloquecidos, lo hizo este tipo con solo dos cintas. La primera de ellas, Batman Forever, se salva gracias a la producción de Burton y un Jim Carrey como El Acertijo que daba el pego. Pero el Dos caras de Tommy Lee Jones hizo más daño de el que pensabamos, y Kilmer renqueó. Hace lo que puede, y no queda mal, pero adolece de exceso de chuleria. Y eso que tuvo que lidiar con el Robin noventero, harina de otro costal.

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Lo de George Clooney no tiene nombre. Estaba en pleno ascenso y le pusieron un traje con pezones y culo ceñido. Puede ondear con orgullo la bandera del Batman más gay, a parte de pasarse toda la película con una estúpida sonrisa en la cara (incluso cuando contempla frente a sus ojos a Alfred moribundo), tal vez sin poder quitarse de la cabeza lo que iba a cobrar por ello, que no fue poco. Definitivamente, en la peor cinta del murcielago, y tal vez el peor Batman, y eso que la talla la daba.

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El Batman de los fanfilms Batman Dead End, y World's Finest, Clark Bartram. No tuvo mucha difusión el muchacho, pero a pesar de ir en pijama, el tipo parece salido de un dibujo de Alex Ross. Saltó de un comic para enfrentarse al Joker, Alien y Depredador, y no se le movieron los cuernecillos. Tiene paquete el tio. Para nosotros, un honroso segundo puesto.

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Bruce Thomas, efímero Batman en la más efímera serie de TV, Birds of prey, spin-off en el Gotham World. Sale muy poco, pero es el único que se llama Bruce, y eso tiene mérito. Visto rápido, parece Clooney, pero gracias a Dios solo es una impresión.

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Y por último, el hombre que resucitó al murcielago. Christian Bale trajo a Batman al siglo XXI, y su dura expresión lo redefinió cinematográficamente hablando. Un Bruce Wayne muy bien llevado con mejoras en el traje (por fín puede mover el cuello y girarse y correr con cierta naturalidad) que lo hacen más realista, pero con fallos en el recorrido. Parece un poco más gordo, y el hueco de la boca en la máscara es un poco pequeño. Pero todo sea por la funcionalidad. Batman ha vuelto, de momento en dos entregas dirigidas con Chris Nolan.

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Y hasta aquí puedo leer. Desde luego, falta el Batman animado de Bruce Timm (el mejor de todos), pero pertenece a otra liga, con lo que en este caso no cuenta.

Os invito a polemizar con este tema, y bat-filosofar entre mares de comentarios.

9.10.08

Camisetolandia: propuesta 2

Otra opción: camiseta con mensaje. Transmitir con tu torso lo que tu mirada o tu porte no quiere o no puede decir por si mismo. Mejor, con letras cristianas en tu pecho, y dejar las cosas claras.
Y para dejar las cosas claras, nada mejor que Chuck Norris.
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http://www.myteespot.com/When-I-Want-Your-Opinion-Ill-Beat-It-Out-Of-You-Chuck-Norris-p-8876.html

Nunca falla. Siempre funciona.

19.9.08

Miro hacia el cielo, y lloro

Miro hacia el cielo, y lloro. No puedo evitar dejar correr las lágrimas por mi curtida cara, porque me temo que no es la primera vez. Lo he visto muchas veces. He sido testigo de la misma tragedia una y otra vez a través de la ventana más grande del mundo.
Solo puedo forzar la vista en la profundidad, atisbar un punto en la lejanía que apenas me da esperanza de tiempos mejores. Son tantas las ocasiones y nadie ahí fuera para escuchar mis lamentos. Solo soñar es lo que me queda, con un futuro en el que sea posible. Por una vez, que sea posible...
Pero al abrir de nuevo los ojos, no puedo sino seguir llorando, postrado ante mi propia impotencia, y clamar, desgañitándome con la seguridad de que nadie me escucha...
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¡¡¿¿CUANDO SALDRÁ ESTO EN NUESTRA INFRAZONA??!!
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Miraré, y miraré, y solo me quedará esperar... a lo imposible.

Simpsonizando la ciudad

Deant Fraser es un ilustrador canadiense que ha puesto en marcha un proyecto de titánicas proporciones y embergadura portentosa. Se ha propuesto simpsonizar todo personaje del que se acuerde o se le pase por la cabeza, con resultados perfectamente integrados en el universo de los caras amarillas creados por Matt Groening.
Principalmente haciendo hincapié en el mundillo del comic, también el cine o personajes célebres de la TV americana, son víctimas de la simpsonización más completa.
Aquí os dejo unos pocos, pero el asunto crece y crece cada día... habrá que tenerlo en cuenta.
Para estudiarlo, date una vuelta por su blog, Springfield Punx.
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18.9.08

Los Zombies CELEBRITIES!! de Frederik Peeters

Frederik Peeters es un autor de brillantez probada, gracias a comics como Píldoras azules (una historia de amor auténtica) o Lupus (el espacio desde un punto de vista diferente). Y ahora, cronista del mundo zombie.
Y como aquí nos gusta casi todo lo zombie, hacemos eco del nuevo proyecto del autor suizo, que en su nuevo blog cuelga, cada cierto tiempo, el retrato de personajes célebres que hayan fallecido y su regreso al mundo de los vivos como muertos vivientes. Con un estilo que se esmera en registrar el parecido más vívido del personaje en cuestión (sacrificando algo de su estilo habitual, o visto de otra manera, evolucionandolo), podremos saber como se verán Marilyn Monroe, Freddie Mercury o Charles De Gaulle cuando ya no quede sitio en el infierno y los muertos caminen entre nosotros.
Para ver (y consultar periódicamente, que como digo el tipo actualiza con cierta frecuencia), http://www.portraitsaslivingdeads.blogspot.com/ .
Disfruten de unos entrantes, cortesía de Cyberno del Averno. Un poco de Hemingway, Kennedy y Gandhi. Que les aprovechen.
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