18.8.10

Barrio Lejano: Intima y sentida introspección a la verdadera patria

Y es que como dijeron Baudelaire o Miguel Delibes, la verdadera patria del hombre (entiéndase, del ser humano) es la infancia, inherente y común a todo bicho viviente, y determinante para esas defensas exaltadas posteriores. ¿Cuantas veces hemos deseado volver a vivir determinado momento de nuestra infancia, para tratar de corregir un acontecimiento, o simplemente volver a vivir un determinado momento?
Y es que en esta obra maestra del comic contemporáneo que es Barrio Lejano, el japonés Jiro Taniguchi nos propone dicho viaje de manera tierna y natural, con el detallismo intimista que suele caracterizar al autor nipón, sin artificios efectistas a pesar de lo fantástico de la propuesta. Un hombre cercano a la quinta década llega gracias a una equivocación al coger el tren de vuelta a casa al barrio donde se crió. Una vez allí decide visitar la tumba de su madre, y es allí donde tras un misterioso desmayo (precedido solo por el sutil vuelo de una mariposa), se despierta en ese mismo lugar, con su mente actual, pero dentro de su propio cuerpo con 14 años. Podrá volver a su madre, revivir el primer día de instituto, forjar de nuevo sus amistades y volver a sentir el primer amor. Es imposible no emocionarse dado lo universal de esos momentos, y sentirse identificado mientras los contempla de nuevo, bajo la óptica de la madurez del personaje. Sin caer nunca en el humor zafio o facilón, el drama y la comedia se entrelazan en su odisea vital, sencilla y sin embargo básica para entenderse a si mismo, con un ritmo pausado y relajado, pero sin decaer ni hacerse nunca aburrido.
El dibujo de Taniguchi sigue su línea general, ese manga europeizado de línea clara y limpia, que se disfruta en un inigualable blanco y negro, y se degusta como una joya que no puedes dejar de contemplar, y que permanece mucho después de haber terminado la última página.
Editado recientemente en un solo tomo por Ponent Moon (la anterior edición de este comic de 2003 constaba de dos), se escapa del mundo de la viñeta para irrumpir en la literatura más consolidada, dados sus valores narrativos y evocativos. No en bano ha ganado varios premios como el premio al mejor guión en el Festival de Angulema de 2003, o el de Mejor Obra Extranjera en el Salón del Cómic de Barcelona 2004.
Sin duda, comic para recomendar encarecidamente, incluso a aquellos que nunca se han paseado por un bulevar lleno de viñetas.

12.5.10

La gran esperanza musical

La música esta muerta. El negocio está más prostituido que nunca, los productos se suceden unos a otros, matando con crueldad a todo aquel que muere comercialmente. Y los músicos realmentes buenos, anónimos, se suicidan antes de conocer algo parecido al éxito. Vivimos tiempos aciagos de desidia artística, y solo nos queda vivir del pasado, de las reliquias que una vez fueron grandes. Menos mal, que nos queda la última esperanza blanca.
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Sin duda alguna, de entre los grandes.

16.4.10

Contén tu entusiasmo, y admite la realidad del asunto: prácticamente todo el mundo es idiota

Hay que hacerse a la idea, ya que de esta manera te será más fácil vivir. No importa cuanto estúpido seas; es muy probable que por ahí ande otro que lo sea un poco más.
Si eres un maldito neurótico, deja de hacer millonario a tu psiquiatra (algo más propio del otro lado del charco, la verdad, pero como todo lo malo de EE.UU., lo importamos rápido). Fíjate bien y verás cuan neuróticos, acomplejados e irascibles son los que te rodean. Y volverás a la misma conclusión: pero que idiotas somos todos.
Y como eso es algo que va a ser muy complicado de cambiar, mejor vivir con ello y al menos divertirse. Eso es exactamente lo que hace Larry David en su serie Curb your enthusiasm (Contén tu entusiasmo, aunque aquí han decidido denominarla, más prosaicamente, El Show de Larry David), en pequeñas dosis de 30 minutos, a diez píldoras por temporada.
Saboreando las mieles del éxito (fue uno de los creadores de la estadounidense Seinfield), David se interpreta a si mismo como millonario que no tiene otros problemas más que los que se presentan en una vida fácil y con demasiado tiempo libre. Rodada en un estilo documental, sin artificios cinematográficos (los mínimos arreglos de iluminación, montaje, etc), no existe un guión establecido. Todo se basa en la improvisación de los actores en una situación dada, dejando fluir el esperpento de la pura realidad de la sociedad americana, con sus hipocresías, obsesiones y delirios como hilos conductores. Al principio puede parecer poco más que un vídeo casero, pero el enredo de las situaciones y ver como la bola de nieve cada vez se hace más grande, merece realmente la pena. David es un tipo brusco, no se calla lo que piensa, y puede que algo falto de tacto, pero su choque de bruces con la realidad no deja títere con cabeza, empezando por él mismo, y terminando por el establishment televisivo actual.
Maltratada por la TV de nuestro país (se ha emitido de madrugada y de mala manera), siempre nos queda el DVD y la sacrosanta red para poder disfrutar de ella sin horarios. Y así poder descubrir como toda situación embarazosa, es susceptible de empeorar. Y mucho.

3.3.10

Covered, and the ilustration on the web

Llendo al grano en a lo que descubrimientos web-eros se refiere, he aquí un blog a tener en cuenta para revisitaciones periódicas. Robert Goodin, del que por aquí poco más que su nombre conocemos, recopila en esta pequeña joya internetera todo tipo de homenajes y reinterpretaciones de portadas de comics clásicos y modernos (Marvel y DC, en su gran mayoría), por parte de ilustradores de todo tipo de pelaje e intenciones. Comparando de cuerpo presente (siempre estan juntas original y versionada), podremos disfrutar de una nueva visión con un estilo opuesto, o un divertimento de originales maneras.
La mayoría no son demasiado conocidos para el gran público, pero es indudable el talento de muchos de ellos, que llegan incluso a mejorar el original en el que han centrado su punto de mira. No todo el monte es orégano, pero las mejores muestras ensalzan el conjunto final.
Otra ventaja de este blog es que suelen remitir a la página o blog, si lo tuviere, del artista en cuestión, lo que nos permite ampliar nuestro deleite visual si su versión nos ha ensimismado.
El blog en cuestión es llamado Covered (algo así como Versioneado), y en él encontrareis multitud de estilos y tendencias para dar y tomar.
Y como muestra, una selección de las que nos han subyugado. Altamente recomendable.
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10.2.10

Eclosión Zombie: Literatura muerta… ¡con hambre de cerebros!

Sí señores, mucho me temo que la literatura ha muerto. Pero que no cunda el pánico… ha resucitado, y con más hambre que vergüenza. Que 2010 es ya el año zombie no se puede negar, pero conviene saber a que se puede enfrentar uno ya que eso de que con solo reventarles la cabeza ya se les detiene, no siempre es cierto.
En cine, Zombieland nos ha hecho ver que matar zombies ingeniosamente te hace ganar puntos molones, y que no es solo una cuestión de supervivencia. Pero en las letras impresas podemos, y debemos, profundizar un poco más, por el bien de nuestras tiernas y suculentas carnes.
Max Brooks debería ser considerado el tipo más preocupado con el tema, ya que gracias a su Zombie. Guía de supervivencia, no deberíamos tener demasiados problemas el día que se desencadene el Apocalipsis Zombie, porque nos lo pone todo bastante masticadito (¡Glups!). Y si quieres saber como le fue a la humanidad en la gran guerra zombie de los últimos diez años, Guerra Mundial Z es una esclarecedora crónica de tan aciagos días, con los testimonios de primera mano por parte de los protagonistas. Políticos, militares, y gente de a pie te pondrán los pelos de punta con sus vivencias más extremas contra un enemigo imbatible. Y te será muy dificil dejar de leer hasta la última página...
En otro orden de cosas, la invasión zombie se sumerge incluso en los clásicos, como ya pasó con Orgullo y Prejuicio y Zombies, y ahora con las letras hispanas, con LaZarillo. Matar zombies nunca fue pan comido, escrita por el propio Lázaro de Tormes, y donde nos cuenta la verdadera historia de este pícaro del siglo de oro, en realidad mata-monstruos y otros menesteres. Esto abre las puertas al Quijote arremetiendo contra zombies en lugar de molinos, al Conde Lucanor reventando cabezas, y a una Celestina maestra en el noble arte de la resurrección.
Y para colmo de males (entiéndase, bienes), Dolmen saca su propia línea editorial de literatura exclusivamente zombie, que ya inauguró con Apocalipsis Z, de Manuel Loureiro (que empezó como blog diario de las desventuras día a día de un desdichado superviviente), de la que se ha publicado ya la secuela (con otra editorial, todo hay que decirlo). Los caminantes, de Carlos Sisí, Naturaleza muerta, de Víctor Conde, o Apocalipsis Island, de Vicente García, son algunas muestras de esta prometedora línea editorial, que ofrece buenos entremeses para los degustadores de vísceras y cadáveres fresquitos.
Ya en otras editoriales, la trilogía de David Wellington formada por Zombie Island, Zombie Nation y Zombie Planet nos propone la evolución de una Tierra completamente infestada por los come-cerebros, aunque desde El Cybernáculo no hemos tenido aún la oportunidad de comprobar la calidad de dicha saga. Porque como ocurre con cualquier temática que se pone de moda, y la publicación de relacionados empieza a masificarse, resulta muy sencillo el caer en subproductos oportunistas y carentes de un mínimo de calidad literaria (y más en un género donde lo podrido abunda… como los miembros gangrenados y los cuerpos cenicientos).
Lo que está fuera de duda es su máximo exponente en el ambiente comiqueril, la serie de Los Muertos Vivientes, de Robert Kirkman, uno de los pilares de este resurgir del subgénero zombie, y que todavía goza de buena vida por delante, por paradójico que resulte tratándose de resucitados voraces con tendencias antropófagas.
Pero eso es carne para otro post… Y en estos temas, a la carne hay que tenerla muy bien vigilada…

7.1.10

¡Que cara tiene! Hoy, underground y alternativo americano, primera parte.

Para iniciar el año con buen pie, nada mejor que una serie de esclarecimientos acerca de esos autores que te han hecho exclamar y bramar, y de los que tal vez nunca pondrías cara para, con plebiscito, amarlos u odiarlos.
En nuestra entrega de hoy, abordaremos el comic alternativo americano, con una primera entrega con los autores más célebres de este sector comiquero que tantas alegrías nos brinda desde el otro lado del charco.
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Comenzaremos con el que puede ser considerado el padre de todos estos, el genial Robert Crumb, cronista de los sesenta y setenta, en una imagen reciente. Autor de, entre otros, de Mis problemas con las mujeres, El gato Fritz, y recientemente, una adaptación al comic del Génesis bíblico. Y no se lo toma en broma, no.

Peter Bagge es el que muchos medios denominan el sucesor de Crumb, parida periodística como la que más, pero que sin duda marcó el underground americano de los noventa con la serie Odio, aventuras y desventuras de Buddy Bradley en el Seattle de la eclosión del Grunge. No deja títere con cabeza.

Joe Matt pertenece a esa generación que ha crecido con Crumb, y que hace de sus desventuras vitales carne de viñeta, con gran acierto y un dibujo de trazo limpio pero implacable, y donde el lector se puede identificar facilmente con las miserias de nuestra existencia. No perderse Un buen día o Pobre cabrón, donde se quiere y se desprecia a si mismo a partes iguales.

Joe Sacco escribe también de sus vivencias, pero en este caso siempre con un objetivo crítico en su mirilla certera. Palestina o El Rock y yo ponen de manifiesto esta encomiable intención.

Chester Brown está más cerca de la línea de Joe Matt, aunque con un tono semi-onírico que literaturiza un tanto una obra disfrutable por paladares exquisitos. El Playboy o Nunca me has gustado, hacen gala de sus frustraciones amorosas y sexuales, crudas como la vida misma, pero con un punto de ironía muy sano.

Y para terminar por hoy, el ídolo del gafapastismo comiqueril y lloroncete, siempre con cariño, del panorama de las tintas independientes. Craig Thompson se hizo famoso por el entrañable tochaco Blankets, donde diserta acerca de sus infancia y sus miedos, y Las aventuras de Chunky Ryce, un grillo trasunto del propio autor.

Y por hoy, esto es lo que hay.

Hasta la próxima, amiguitos.