25.3.09

Siete: Siete misioneros, elegante dibujo al servicio histórico

Con una selección de autores europeos en su mayoría, la serie Siete que edita Planeta es una buena opción para aquellos que quieran acercarse a un comic diferente, más cercano a la tradición francesa que a la superheróica americana, y bien conscientes de ello, la editorial ha optado por hacerlo de buenas maneras, es decir, juntando las máximas de las tres BBB; bueno, bonito y barato. Cada tomo de entre 50 y 60 páginas (habitual en el álbum europeo), con tapa dura son solo 8.95 eurillos. Y no me pagan por decirlo, pero es reseñable en este caso. Son historias autoconclusivas, sin ningún tipo de nexo, con la única razón en común de siete personajes clave en la trama de cada comic. Siete albumes independientes, que pueden disfrutarse como perlas aisladas, o como parte de un experimento con buenas intenciones.
Siete Misioneros es el cuarto tomo de la colección, y en el que se cuenta la odisea de siete monjes medievales poco ortodoxos al intentar evangelizar a una horda de sangrientos vikingos, en un tono satírico pero no exento de seriedad y crítica.
La historia no es un dechado de originalidad, pero bien es cierto que cumple y entretiene sin casi altibajos, dando la sensación de que podría muy bien adaptarse al cine sin fisuras en una película bastante accesible. El guión de Alayn Ayroles mantiene el rigor histórico bastante dignamente, lo que hace sumergirse en la historia con bastante facilidad, y empatizar con esos siete monjes locos, almas caídas en pena que se entregan cada uno de ellos a uno de los siete pecados capitales (hecho que se describe de manera muy sutil, actuando cada uno de ellos tal y como se espera de su pecado), y que son enviados, como última oportunidad de redención, a una misión suicida de cristianización a un grupo de vikingos que atemoriza la zona, y que sirve al guionista para mostrar las hipocresias religiosas en una época convulsa (siglo IX en la Irlanda medival), amén de una inteligente crítica al papel de cualquier tipo de religión en las civilizaciones, en un inteligente juego cíclico que confiere a la obra un aspecto más trascendente.
Los personajes están muy bien definidos (en ese sentido, resulta sencillo si cada personaje está tan bien diferenciado según los pecados), y la trama es directa y sin vacíos argumentales, con sus dosis precisas de violencia, sátira y escenas históricas costumbristas.
El dibujo de Luigi Critone no solo apoya la historia; es sencillamente genial, un dibujo de linea clara, muy expresivo y detallista cuando se necesita, con unos encuadres muy cinematográficos, y un color de los que seducen con solo abrir la primera página. Su estilo encaja a la perfección, y su narrativa engancha y maravilla, ayudado por un color llamativo y perfecto, que salva incluso las pocas carencias del dibujo, y eleva el conjunto a un nivel gráfico superior que recuerda al clasicismo de épocas anteriores, con la patina de las nuevas tecnologías en el comic.
Un tomo muy recomendable, y una serie en su conjunto casi al igual nivel, con historias llamativas por sus premisas (como la que abrió la colección, donde siete psicópatas son replutados para asesinar a Hitler en un complot desesperado, u otra donde se narra una especie de secuela de La Isla del Tesoro, de Stevenson), con altibajos como suele ser en una serie multidisciplinar con tanto autores diferentes, pero con un nivel global rayando en la excelencia, que ya trataremos pormenorizados por aquí en el futuro.

Súbitas de cine críticas: Watchmen, de Zack Snyder

Densa y un tanto inaccesible para el profano... pero que bella, que bonita!!.

3.3.09

Spiderman: Blue, un sueño en una melancólica canción

Como una canción que se resiste a abandonar la memoria, el recuerdo de un amor truncado en su cenit. La primera emoción al contemplar una mirada que anhela en lo más profundo de tu alma, y el reflejo que manifiesta patente un expreso deseo mutuo. El primer amor real.
Ha pasado mucho tiempo, si, pero su rostro todavía aparece en las escenas del pasado que vienen como estampas repentinas en tonos pastel, dominadas por unos ojos brillantes, vivos, y eternos. Una sonrisa imposible de borrar, y un abrazo que nunca volverá, arrancado de cuajo, arrebatado violentamente, y del que todavía quedan ecos resonando en los momentos en los que reina el silencio. Mirando la ciudad desde una terraza, o desde la esquina de un rascacielos, o desde la cúspide de un puente... un puente fatídico... puedo ver tus ojos, Gwen, puedo ver tu sonrisa.
Así, Tim Sale y Jeph Loeb nos regalaron Spiderman: Blue, como una canción que hacía tiempo que no escuchaba, y que de repente te encoge el corazón. La historia de un recuerdo que nunca morirá, y el recuerdo de una historia que hizo adultos a los comics de superheroes con el sopetón del planeador del Duende Verde.
Con unos muy inspirados lapices de Sale, y una narración fluida de Loeb, vamos por el sendero que nos conduce al primer beso de Peter Parker y Gwen Stacy, e idealizado como un bonito recuerdo de juventud, sus notas nos suenan a tonada conocida, pero confortables, melancólicas, y profundamente bellas. Es imposible no ser Peter Parker a lo largo de sus páginas, y sentir el recuerdo de su perdida como si fuera nuestro.
Hacía mucho tiempo que un comic no me arrancaba unas lagrimillas...
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Portadas de la miniserie original, con un diseño inspirado en los clásicos discos de Jazz de los sesenta (y con títulos de canciones de la época), y portada de la edición en castellano de Forum, no muy difícil de encontrar en estos días.

30.1.09

Axioma del día

De mayor quiero ser como Al Swearengen.

19.1.09

Bajas de guerra: Khaaaaannnnn!!! y LA Pin-Up

Aciagos comenzamos el 2009 con dos caídas de míticos en diferentes campos, de esos de los que solo nos solemos acordar cuando mueren, pero con la sensación de que siempre han estado ahí.
Ricardo Motalbán se ha perdido definitivamente en la Nebulosa Mutara persiguiendo al capitán Kirk, después de una época descansando más que rodando (exceptuando el villanesco contra el teniente Drebin de Agárralo como puedas, con Leslie Nielsen). Para nosotros siempre será Khan Noonien Singh, el superhumano con ínfulas de tirano que se topó con Kirk después de su destierro de la Tierra, y que luego juró acabar con él tras abandonarlo en Ceti Alfa V (imagino que por tener que ponerse el pecho plástico que le tocó en Star TreK II: La ira de Khaaaaannn!!!, así también odiaría yo al Tiberius).
Encarno al citado Khan en la serie clásica de Star Trek, en el episodio Semilla Espacial (no me digais que en la imagen donde aparece más joven, no parece el padre no reconocido de Anthony Kiedis, el vocalista de los Red Hot Chili Peppers), y en la secuela de la saga en el cine, de titulo anteriormente citado.
Y en el apartado sexy, nos dejó la pin-up por excelencia, Betty Page. Lo cierto es que eramos muchos los que dábamos por desaparecida a uno de los mitos eróticos por excelencia del pasado siglo XX, después de abandonar su carrera de modelo y abrazar el Evangelismo, renegar de todo lo hecho y empezar una nueva vida. Por lo visto, en los últimos tiempos, condenaba menos sus instantáneas eróticas donde flirteaba con el bondage, como un arrepentimiento antes de la extremaunción.
Pero como pasa con los mitos, siempre nos quedarán sus imperecederas imágenes, para deleite de nuevas generaciones. Y buen deleite, si...

24.12.08

Feliz Navidad, one more year.

Desde el Cybernáculo, humildemente, les deseamos a todos, señoritas y caballeros, una Feliz y rápida Navidad.
Y no olviden la mejor guía para pasar estas fiestas de la mejor manera posible.
Repartan besos y arrumacos a quienes los merezcan.
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10.12.08

DK2, el otro Caballero Oscuro

Si El regreso del señor de la noche (El regreso del Caballero oscuro, Return of the dark knight), sentó las bases de la personalidad de Batman en los ochenta, de la mano del renovista Frank Miller, como un tipo muy amargado, con mucha mala leche y muy pocos amigos, ¿que cabía esperar de su secuela, más de quince años después? Pues una mala leche más potenciada aún, que viendo un mundo como el nuestro (hiperbolizado en un futuro muy parecido a nuestro presente), sale de su cueva para combatir la estupidez, la hipocresía y la banalidad elevada a modo de vida.
Aunque comercialmente concebida como una secuela (con un titulo de batalla tan logotizable como DK2), Dark Knight Strikes again no es una segunda parte. Al menos no al uso, y eso es lo que no ha sabido ver casi todo el fandom comiquero, que esperaba una repetición del primer comic de Miller con el murciélago, sin contemplar una evolución más que necesaria. Se criticó su historia, su dibujo, su color, y hasta el papel que se utilizó para su impresión, pero sin ver hacia donde iba o de donde venía.
Leyéndolo sin prejuicios, DK2 es un comic diferente y necesario, poco sutil quizás, pero que no solo cumple (entretiene y maravilla), sino que se queda flotando en tu psique mientras sale en pequeñas dosis de reflexión. No debe tomarse como una secuela, porque no lo es. El único nexo es la situación de un Batman dado por muerto, el status quo de Superman, y la ubicación temporal, tres años después de los míticos sucesos de la anterior obra de Miller. Pero el resto es nuevo, hasta la estética (más feista aún, si cabe) y el mundo en el que se desarrolla, mucho más futurista y distorsionado, gobernado por la TV y los mass media.
Los superheroes son controlados por el gobierno, y este es un mero títere de un tenebroso poder en la sombra, que se ríe de la estupidez del populacho y lo maneja a su antojo sin despeinarse. Es una distopía mediatica, reflejo de nuestros tiempos, donde solo el tipo amargado puede hacernos salir del letargo intelectual y pincharnos en el culo para luchar contra lo que nos han dicho que debe ser nuestra vida. Un basta ya que protesta a base de puñetazos en las narices.
Miller estiliza su trazo hasta convertirlo casi en un garabato (no nos equivoquemos, ya que ese garabato nace del refinamiento de un dibujo original mucho más complejo, donde el garabato es la esencia necesaria para ese instante), caricaturiza hasta la extenuación más simplificada, para desbordar la épica en unas splash pages aparentemente simples y gratuitas, pero que esconden toda la significancia del momento, la esencia del poder divino de los superheroes (como el supracoito entre el Hombre de Acero y la Amazona, sublimación de lo divino, volando lejos en el aire y ajenos a un mundo que solo les sirve como escenario para su ópera particular).
Porque curiosamente, Batman no es exactamente el protagonista, ya que aquel que sufre un verdadero vía crucis iniciatico es Superman, y gracias además a su propia hija, fruto de su relación con Wonder Woman (una amazona espartana muy milleriana), que le recordará que no vino a la tierra a obedecer ordenes de tiranos o déspotas con el control de un todo muy relativo. Y habrá espacio para practicamente todo el universo DC (algo que lo diferencia, de nuevo, muy sensiblemente de su anterior episodio, donde solo tenían cabida Batman y Superman), ya que la liberación de los superheroes es la base de esta revolución tan necesaria, con Green Arrow (evidentemente del lado del murciélago, revolucionario y extremista como solo se puede ser en la tercera edad), Flash (un clásico Barry Allen convertido en generador humano de electricidad), o Linterna Verde (más cósmico que nunca). Siempre tomando las encarnaciones clásicas de los personajes. Renovando el todo, pero siempre desde las bases más primigenias.
Si comentamos la narrativa, esta fuera de toda duda la maestría de Miller y su funcionalidad vanguardista, llevando al límite el recurso de los comentarios televisivos (como un fresco de comentaristas, opiniones y desvaríos varios), mientras el personaje principal reflexiona en off, para irrumpir brutalmente en una catarsis explosiva. Incluso cuando un elemento es sugerido para más tarde ser explicado, y el lector no sabe muy bien por donde van los tiros, no puede dejar de encadenar viñetas y dejarse llevar en un torrente estilístico propio del que domina un medio sin necesidad de imitar otros. Aquí, las posibilidades del comic están patentes y aprovechadas como pocas veces, y es donde comprobamos que, pese a todo, Frank Miller sigue siendo Frank Miller.
No se puede dudar de su comercialidad (el reclamo es indudable, aunque peligroso como finalmente ha demostrado ser), y de que el color de Lynn Varley es cuanto menos arriesgado (otra oda a lo clásico, la evolución de esos colores planos de imprenta de los primeros comics llevado al paroxismo, rozando lo estridente, pero toda una convincente declaración de intenciones), pero al igualmente que el primer Dark Kinght esta algo sobrevalorado, su continuación se infravalora indiscriminadamente.
Y ya sabemos que los extremos no son buenos para nadie.
Excepto si te llamas Batman y quieres liberar al mundo de su propia estupidez. En ese caso, bienvenido, y a dejarse los nudillos en el proceso.

27.11.08

Camisetolandia: propuesta 3

No dejemos caer en el olvido la publicidad encubierta.
Dime ahora que existe otra serie de televisión más chulona futuristicamente hablando que Futurama.
No puedes. Claro. Pues únete a la hermandad, humano apestoso.
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25.11.08

Más Batman, por favor

Claro que si, y que no decaiga.
Bruce Timm tocó techo con la serie de animación de superheroes por antonomasia, y otros después han hecho lo que han podido con el murciélago, siempre a su sombra, aunque eso sí hay que reconocerles, intentando darle un toque personal.
Con el comienzo de siglo apareció The Batman, con la estela de Batman Begins, y optando por un Batman que empezaba y cuya galería de villanos era una perversión hiperbólica y desquiciada de la galería habitual (con ese Joker con rastas y ojos de fumador de crack, santo cielo). No es la representación del gothamita que más nos entusiasme, ya que aunque tenía algún puntillo, decididamente era basurilla comparada con la de Timm.
Y ahora otra más. En este caso, tomando como base de partida The Brave and the Bold, retomando aquella cabecera de los setenta, en la que Batman compartía aventura con algún superheroe de DC de turno, y con un aspecto visual que recuerda a la reencarnación sesentera de Adan West. Que demonios, si hasta la musiquilla es un jazz acelerado que le queda que ni pintado.
Dicen que tendrá un tono más infantil, más aventura por aventura.
Pues oye, después de la excesiva seriedad del Caballero Oscuro de Nolan, este rollito me seduce. La presentación, a priori, tiene muy buen pinta, con ese perfilado grueso y ese movimiento ultra cinético. Desde aquí la esperamos con ganas y cierta aprobación preliminar. Bat-usi a go-go, folks!!
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11.11.08

Reescribiendo la historia del futuro

Ya falta menos... para bien o para mal.
Desde la revista Empire, juguetean con la promoción de la nueva versión de Star Trek, mientras los trekkers de toda la vida no sabemos si excitarnos o enfurecernos.
Contempla aquí si se trata de sacrílegos o de visionarios.